comlp.es

Usuario Clave  Solicitar clave
Buscar en la web: Buscar
Noticias que contengan:
en el
en la sección

¿Quién salvará a la Sanidad pública?

Artículo 1/132 -  Siguiente >>

Existe una media verdad que los políticos españoles repiten sin cesar. Dicen, sin rubor, que disponemos de uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. Y en verdad, lo fue en 1997. En una publicación de la OMS del año 2000, con datos de aquel año, nuestro sistema sanitario se catalogó como el sexto de Europa y el séptimo del mundo. El mismo estudio que situó a Estados Unidos en el puesto 27 y ha llevado a Edward Kennedy, a Clinton  y a Obama a luchar por un nuevo modelo sanitario. Ha llovido mucho desde entonces. Desafortunadamente, la OMS no ha vuelto a hacer un estudio similar y nuestros gestores sanitarios siguen viviendo de las rentas. Mientras, hacen oídos sordos a otros estudios menos potentes, aunque rigurosos y más modernos, como el Euro Health Consumer Index, que nos sitúa en el puesto 18 de 31 países europeos. Vocear que nuestro sistema sanitario público está entre los mejores del mundo, aún sin ser verdad, tiene una doble ventaja para nuestros responsables sanitarios: se cuelgan medallas inmerecidas y tienen una buena coartada ante las actuales ineficiencias del sistema ya que, en un modelo excelente como el que predican, las ineficiencias solo podrán ser insignificancias.

Aparte de la implacable realidad de los números, los médicos que llevamos muchos años dedicando nuestros mejores esfuerzos a la sanidad pública, notamos cómo en las dos últimas décadas nuestro sistema ha sufrido un deterioro progresivo que nadie afronta de manera decidida. O lo que es peor, se pretende maquillar con encuestas de calidad que no valoran la atención médica sino el confort hotelero de los hospitales y la cortesía en el trato. Resulta difícil justificar un sistema sanitario de calidad cuando hay pacientes tienen listas de espera superiores a una semana para ver a su médico de Atención Primaria y de meses para ver a un especialista hospitalario. Además, con alta frecuencia, cada vez que acuden a su médico encuentran uno diferente.

¿Quién puede corregir el declive de la sanidad pública? Se me ocurren cuatro actores: los políticos, la sociedad civil sana, el colectivo de enfermos y los médicos al frente de otros profesionales sanitarios.

Los políticos. Conocen mejor que nadie la situación sanitaria pero se trata de un colectivo que no espera; elige médico de Atención Primaria u otro especialista al instante, no tiene que someterse a la sectorización sanitaria y acude directamente al hospital que cree más idóneo. Este es un escenario donde se encuentran cómodos; de lo contrario, como aseveraba John Godman, un liberal norteamericano: “Si los miembros del Congreso y los poderosos tuvieran que esperar para recibir asistencia médica como cualquier otro, este sistema no duraría un minuto”. Por otra parte, con un Ministerio de Sanidad vacio de contenido y las Consejerías de Sanidad de las Comunidades Autónomas y el Consejo Interterritorial velando más por intereses políticos que por el común acuerdo, será dificil que la sanidad enderece su rumbo si no se consigue un pacto sólido entre todos.

La sociedad civil sana. La sanidad pública es invisible para el colectivo de sanos que la valora como un problema de otro, un problema del enfermo. Dentro de este grupo no se conecta con el colectivo de pacientes hasta que, de forma individual, una enfermedad crónica y, en cierto punto invalidante, te separa del resto de los sanos. De hecho la sanidad pública no figura entre las preocupaciones prioritarias de la sociedad como ocurre con el paro, el mundo judicial, la vivienda, el terrorismo, el precio del dinero o los accidentes de tráfico. Por ello, la sanidad pública no ocupa titulares de prensa como lo hacen estos asuntos.

El colectivo de enfermos. Este grupo, desgajado de la sociedad sana y débil por naturaleza, que conoce como nadie las deficiencias del sistema sanitario público, no constituye un colectivo social poderoso. Es notorio el escaso poder social de las asociaciones de enfermos y familiares que apenas sirven como soporte de ayuda mutua. Además, casi no perciben la calidad de la asistencia sanitaria y, en la mayoría de las ocasiones, sus esfuerzos se dirigen a enjuiciar al sistema sanitario por el trato que reciben en aspectos de comfort o incomodidad, diligencia o desgana. Es más, enfermos de todo tipo, entre los que hay personas de alto nivel intelectual, tienden a vivir su enfermedad como algo individual e íntimo que cada uno interpreta a su manera.

Los médicos. Con el concurso de los demás profesionales de la sanidad, los médicos junto con los enfermos son los auténticos protagonistas de la asistencia sanitaria. Así lo ven los ciudadanos, que en la última encuesta sobre profesiones realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sitúa a los médicos como los profesionales mejor considerados del país. No ocurre lo mismo cuando se evalúa el Sistema Sanitario o la actividad política.

El mundo médico tiene suficientes recursos para liderar un cambio sanitario. El problema es la desconexión del mismo. No obstante, se están abriendo canales de cooperación entre los Colegios de Médicos, el Foro Español de Pacientes, la Conferencia de Decanos de Medicina y las Sociedades Científicas Médicas. Todo esto es Sociedad Civil en estado puro; un activo de los países más avanzados, al que nuestros políticos invocan mucho y convocan nunca. Su presencia la maquillan en múltiples consejos y órganos “representativos”, lo más heterogéneos posible, que por su propia composición resultan inoperativos. Es más, están tan interesados en esconder a los “médicos” que les niegan su denominación y prefieren llamarles con eufemismos como facultativos o personal sanitario.

Será cuestión de tiempo, esperemos que el mínimo posible, pero si los políticos no quieren, la sociedad sana no se interesa y la sociedad enferma no puede, serán las organizaciones médicas las que tengan que cumplir su compromiso con la sociedad.


© Ilustre Colegio de Médicos de Las Palmas 928 360 001 | correo electrónico » colegio@medicoslaspalmas.es