La gripe A ha tenido más intereses políticos, sociales y económicos que clínicos. Ésta ha sido una de las principales conclusiones que se ha puesto de manifiesto en la jornada 'Balance de una pandemia anunciada: la Gripe A', organizada ayer por la Fundación de la Formación de la Organización Médica Colegial (FFOMC).
La jornada comenzó con un análisis de la pandemia desde el punto de vista clínico y de salud pública. Para Mónica Lalanda, médico de urgencias en Segovia, “la gripe hubiese pasado desapercibida si no hubiese salido tanto en los medios de comunicación. Los médicos nos enterábamos más de lo que pasaba por la televisión que por las consultas”, resaltó.
Según la especialista, la situación que se ha vivido con la gripe A ha sido exagerada ya que desde el ámbito epidemiológico los datos no cuadraban. “La OMS advertía de que iba a ser una hecatombe, los gobiernos la siguieron, los medios de comunicación promovieron el pánico, pero nadie investigó y contrastó la información. La pregunta es por qué no se puso a los mejores investigadores para ver si el virus iba a ser tan severo. Se trabajó sobre previsiones y no en base a datos”, explicó Lalanda.
En su valoración de la forma de actuar de España ante la gripe A, la doctora resaltó el despilfarro de los recursos sanitarios, la descoordinación entre las comunidades autónomas, o la falta de rigor científico del empleo del Tamiflu. “Doy un sobresaliente a la población española por recuperar la calma y a los sanitarios por asumir en silencio el trabajo que conllevó. Sin embargo, suspenso al Ministerio de Sanidad y a las consejerías por no basarse en criterios científicos así como a la OMS por generar tanta alarma”, puntualizó.
Por su parte, Julio Bonis, médico de Atención Primaria en Madrid y miembro de la plataforma “Gripe y calma”, explicó su experiencia con algunos casos atendidos en su consulta y recalcó que durante la incidencia de la gripe A "siempre se hizo un llamamiento a
Asimismo, Jordi Rello del Hospital Universitario de Valle de Hebrón, desde su experiencia de más de 25 años en UCIS españolas, señaló que “esta gripe no ha sido un sueño. Nunca había visto una muerte tan directa por una gripe. La mayor de los pacientes han sido jóvenes y gracias al empleo del Tamiflu hemos tenido mejores resultados”.
Para Joan Ramón Laporte, el jefe del Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Vall d'Hebrón de la Universidad Autónoma de Barcelona, “hemos vivido una pandemia con una base científica muy débil para la toma de decisiones, donde ha habido una gran opacidad, hipocresía y medias verdades. Asimismo no se han asumido responsabilidades ni se han rendido cuentas”.
Este experto, sugirió que tras el "desinterés por investigar y el interés por comprar" pudo haber "presiones de la industria farmacéutica e incluso políticas". "Las vacunas se desarrollaron en dos y tres meses y se vendieron diez veces más caras que la de la gripe estacional, por lo que quién diga que esto no tiene nada que ver con el negocio es que no quiere verlo", puntualizó Laporte.
Por su parte, Josep Vaqué, catedrático y jefe de servicio de Medicina Preventiva en el Hospital Universitario del Valle de Hebrón de Barcelona, defendió la prudencia de la OMS que había sido mal interpretada por medios de comunicación y otras instituciones y recordó que “el virus podría mutar y no no hay que dar por cerrada esta pandemia”.
Finalmente, Andreu Segura, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) resaltó la gran desconfianza de la población ante las recomendaciones de las autoridades sanitarias ya que “menos del 10 por ciento de la población española se ha vacunado así como menos del 20 por ciento de los grupos recomendados”.
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