· El XXI Congreso Regional de la Sociedad Canaria de Cardiología tuvo lugar en Fuencaliente (La Palma) los días 2 y 3 de mayo
· Intervinieron expertos internacionales, como Araceli Boraita Pérez (Centro de Medicina del Deporte-Consejo Superior de Medicina de Madrid), Joseph Brugada (Hospital Clinic Barcelona) y Ramón Brugada (Montreal), quienes adelantaron las investigaciones en el campo de la genética para prevenir la muerte súbita y otras patologías cardiacas
Más de 120 participantes acudieron al XXI Congreso Regional de la Sociedad Canaria de Cardiología (en la foto, su presidente, Julio Hernández). Entre ellos, destacó la presencia de Araceli Boraita Pérez, perteneciente al Centro de Medicina del Deporte del Consejo Superior de Medicina en Madrid, quien disertó sobre el crecimiento del tamaño del corazón, especialmente en deportistas de élite. Una enfermedad muy difícil de detectar, ya que produce una serie de cambios fisiológicos en el corazón, como es el crecimiento del tamaño del mismo. Eso hace que sea muy difícil distinguir si se deben al deporte en sí o a una enfermedad.
Otro de los temas centrales del Congreso fue la muerte súbita. Una enfermedad que produce el infarto de miocardio agudo. Normalmente, son las personas mayores de 35 años quienes la padecen y, por ser una muerte inesperada, ya que normalmente no se detecta previamente, causa dramas sociales, familiares y económicos. Los doctores Josep Brugada Tarradella, director del Instituto del Tórax Hospital Clinic. Barcelona, y su hermano, el también cardiólogo Ramón Brugada, director cardiovascular del Genetics Center Montreal, contaron su experiencia a través de estudios que han realizado en diferentes familias. Además, hablaron sobre si es posible que a través de un simple análisis de sangre determinar quiénes de esas familias pueden padecer la enfermedad o no.
En Canarias, se estudia el caso de tres familias en las que algunos de sus miembros fallecen y el resto no se sabe si están afectados, aunque un estudio genético podría determinar quiénes de ellos pueden presentar algún riesgo.
Normalmente, esas personas pueden ser tratadas médicamente o con la implantación de un desfibrilador, que hace que las arritmias desaparezcan.
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